¿POR QUÉ 30.000?
¿Por qué decimos que son 30.000 compañerxs detenidxs desaparecidxs?¿Por qué reivindicamos esta cifra?
Muchas veces se ha generado una discusión respecto al número, ya que los casos que se han denunciado rondan los 8.000. Sin embargo, hay numerosas pruebas de que el número final fue inmensamente superior.
Solo a modo ilustrativo, presentamos algunos de los ejemplos de los que surge una cifra mayor:
- En el año 1978, los informes de la Embajada Norteamericana al Departamento de Estado indicaban que los jefes de la dictadura argentina habían informado a la DINA chilena que las víctimas alcanzaban ya el número de 22.000. Luego de estos informes, la dictadura continuó con la labor represiva de manera sistemática por otros cinco años. (https://www.ambito.com/politica/documento-informacion-oficial-militar-computa-al-menos-22000-victimas-del-terrorismo-estado-n3977233)
- En el año 1997, el ex militar carapintada y ex diputado nacional, Aldo Rico, cuestionó las desapariciones afirmando públicamente que “Si gana la oposición, muchos de los 11.600 desaparecidos que hubo van a aparecer” (https://web.archive.org/web/20161014063350/http://www.mdzol.com/nota/80069-las-cien-frases-de-la-democracia/)
- Al día de hoy lograron identificarse más de 800 centros clandestinos de detención y exterminio a lo largo y ancho del país. Entre ellos, algunos de grandes dimensiones, como lo fueron la ESMA, Campo de Mayo, La Perla, el Batallón de Tucumán, el Circuito Camps, El Olimpo, El Atlético; contabilizando solo las personas que se estima pasaron por ellos se supera con creces el número actual registrado en la Conadep.
- Se hicieron numerosas presentaciones judiciales en virtud del secuestro y desaparición de personas en el país. Solo para dar un ejemplo, la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Buenos Aires desclasificó 4295 hábeas corpus tramitados en los primeros años de la dictadura militar, solo en ese distrito. (https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-65380-2006-04-09.html).
- El número de integrantes de las estructuras militares afectadas a la represión ilegal durante todo el periodo dictatorial superaba los 150 mil hombres destinados a tareas de investigación y persecución de personas.
Sin embargo, más allá de estos datos, lo importante es entender que la cifra de 30.000 es una estimación justamente por el carácter clandestino e ilegal de la persecución. El Estado no presentó números claros de lo ocurrido, no hubo procesos judiciales transparentes y centros de detención con datos abiertos. Al hablar de un proceso sistemático de detención, tortura y desaparición de personas por parte de un aparato estatal feroz que no dejó información clara al respecto, es imposible plantear cifras con certeza. Justamente es eso lo que buscaban conseguir, ocultar la verdad y los datos.
La cifra se conforma, por una parte, con los casos denunciados e investigados, pero también con el estimativo de casos que no lo fueron por una multiplicidad de razones, entre las que se destaca el miedo. Fueron años de terror para toda la población, años de ver desaparecer a quienes estaban al lado. Es una huella que no se borra fácilmente.
Por todo esto, como dice Martín Kohan en esta entrevista, existe la necesidad histórica y política de estimar una cifra, de correrse de la lógica de la verificación, porque al que le toca hacer esa verificación es al Estado. El Estado tiene que informar a cuántos asesinó y dónde están sus cuerpos, a cuántos bebés robó y dónde están ahora. El Estado tiene que informar. La dictadura nunca reveló sus archivos.